Capítulo 3. "Sin salida"
El cacareo de un gallo endemoniado lo despertó. Espió por la ventana y vio que apenas salían los primeros rayos del Sol.
Sueño.
Sungmin se moría de
sueño y era incapaz de abrir sus ojos por completo. Parecía que el gallo le
daba una cálida bienvenida ya que no para de hacer ruido y lo escuchaba como si
lo tuviera pegado en la oreja. Se tapó la cara bufando y maldiciendo su
existencia. Se dispuso a prepararse para pasar el día con su ‘’niñera’’ aunque
faltaran un par de horas para ello. Debía hacer algo importante, pensó. Algo
que con las prisas no pudo hacer antes de llegar a la hacienda.