domingo, 30 de marzo de 2014

[KyuMin] La Herradura de Cristal [3/??]

Capítulo 3. "Sin salida"



El cacareo de un gallo endemoniado lo despertó. Espió por la ventana y vio que apenas salían los primeros rayos del Sol.

Sueño.

Sungmin se moría de sueño y era incapaz de abrir sus ojos por completo. Parecía que el gallo le daba una cálida bienvenida ya que no para de hacer ruido y lo escuchaba como si lo tuviera pegado en la oreja. Se tapó la cara bufando y maldiciendo su existencia. Se dispuso a prepararse para pasar el día con su ‘’niñera’’ aunque faltaran un par de horas para ello. Debía hacer algo importante, pensó. Algo que con las prisas no pudo hacer antes de llegar a la hacienda.





A las ocho menos cuarto en punto escuchó el llamado de su abuela y bajó apresurado. Se sentía de buen humor.

-¡Buenos días abuela! – dijo sobresaltando a la mujer que se encontraba dándole la espalda. La señora pegó un grito al cielo de felicidad por ver a su nieto.

-¡Cariño, tu pelo! – gritó acariciando el ahora cabello moreno de su nieto. – Este sí es mi nieto, ¿dónde te habías metido? – exageró haciéndolo sonreír.

-No dramatices, solo es un color. Ya me cansé del rubio – el moreno intentó no darle importancia pero la verdad era que quería estar en ese lugar pareciendo el de antes y volver a tener su color de pelo natural ayudaba, poco, pero lo hacía.

Los fuertes brazos de su abuela lo sorprendieron pero con gusto aceptó aquel abrazo reconfortante.

-Como tú digas – la vieja era incapaz de esconder su inmensa sonrisa ante aquel avance en su implacable nieto. – Kyuhyun te espera en el corral de atrás, me dijo que ya tenía la primera tarea para ti.
Sungmin frunció el ceño pero por último suspiro llenándose de paciencia. Su abuela parecía feliz de verlo hacer tareas por la casa, como antes.

-¡Yuju…! – ironizó haciendo reír a su abuela.

-Ya no estás en la ciudad pequeño, aprenderás lo que seguramente has olvidado hacer todos estos años. Y ahora ve, no lo hagas esperar – le guiñó un ojo divertida.

-Está bien, ya voy – rodó los ojos y salió por la puerta de atrás llevándose un delicioso pedazo de bizcocho que se tragó literalmente.

Salió a un hermoso pero sencillo jardín (comparado con el de la entrada a la casa) y con un caminito de tierra. Los rayos del Sol combinaban perfectamente con la cantidad de colores que lo rodeaban. El olor de las flores era una deliciosa fragancia que lo transportaba directamente a su infancia y los días que se pasaba jugando y correteando por los alrededores de la casa. El lugar rebosaba vida y llenaba de vitalidad a todo aquel que lo contemplaba.

Divisó al final del caminito una estructura de madera que parecía ser el granero, junto a un corral lleno de gallinas bulliciosas. Una hermosa yegua color chocolate curioseaba con el hocico a los animales del corral mientras que éstos parecían burlarse de ella. Se acercó al caballo y mirando a todos lados buscó a su dueño que no debía andar lejos. Kyuhyun salió del granero con dos baldes de metal en las manos. Vestía unos desgastados y sexys jeans azules y una camiseta blanca ajustada que contrastaba con su piel ya morena. Un sombrero marrón cubría su cabeza del Sol. Sungmin no supo por qué pero se vio ocultándose detrás de la yegua que parecía consciente del plan y se quedaba quieta. Vio cómo Kyuhyun dejó los baldes en el suelo, se sacó el sombrero y pasó su mano derecha por esos mechones castaños que parecían rubios al sol.

‘’Sexy’’ Ese vaquero era tan sexy y tentador como el infierno. A Sungmin le atraían los hombres por lo que no le sorprendió pensar así. Seguro que tenía a todas las muchachas del pueblo mojando las bragas por él.

Con respecto a su orientación sexual, sus padres también sabían y todavía era difícil que lo aceptaran ya que el psicólogo al que lo habían llevado les hacía creer que era parte de su rebeldía. Y ahora que lo pensaba, no estaba segura de que la abuela lo supiera y esperaba que no. Quería decírselo él mismo.

Una maldita gallina empezó a cacarearle, delatando su posición. Se irguió totalmente, disimulando como pudo, pero ya era tarde, el castaño estaba a su lado, observándolo con una sonrisa que provocó estragos en su interior.

-¿Quién eres tú y qué has hecho con mi rubio forastero? – ironizó el castaño sorprendido por el cambio.
El ahora moreno intentaba disimular la vergüenza que reflejaban sus mejillas encendidas.

-En primer lugar, no soy un forastero, y en segundo lugar, no exageres, es solo un color de pelo. Iba a teñírmelo antes de llegar aquí pero me trajeron casi a rastras – omitió negar la posesión con la que lo había tratado el menor ya que una parte en su interior gritó ‘’Sí, todo tuyo’’

-Me gustas… quiero decir, el color, el pelo es… Me gusta – carraspeó – Ahora pareces más tú.

-Gracias, creo - ¿Había conseguido poner nervioso al vaquero? Su ego se hinchó y con una sonrisa pícara se le acercó lentamente. El moreno tenía ganas de jugar un rato pero Kyuhyun se apartó con rapidez y fue a por los baldes que había dejado en el suelo.

-Tu primera tarea será dar el maíz a las gallinas – dijo con una amplia sonrisa entregándole los baldes. Sungmin desilusionado y un poco dolido los agarró bufando. Quizás al menor no le gustaban esa clase de bromas pero no parecía homofóbico y además no sabía que él era gay.

‘’Y quizás nunca lo sepa’’ pensó.

-Genial, gallinas, las adoro – ironizó.


-Recuerdo que te gustaba hacer esto antes. Además, no es una tarea difícil ¿o sí?

El castaño lo retaba y él estaba dispuesto a demostrarle que podía hacerlo.

-Lo haré, es fácil. – dijo decidido haciendo sonreír al más alto.

-Eso veremos. Iré a por unas herramientas, ahora vuelvo.

Ignorando la marcha de Kyuhyun, Sungmin se dispuso a dar de comer a las gallinas bulliciosas. Se acercó lentamente al corral, agitando los baldes para llamar la atención de los animales. El montón de gallinas hambrientas se le abalanzó haciéndolo elevar sus brazos para que no le arrebataran los baldes. Dejaba caer poco a poco el maíz consiguiendo pasar con éxito su primera tarea. Habían pasado años que no hacía eso y volverlo a hacer le sacó una sonrisa nostálgica.

Después de unos minutos vio a Kyuhyun volver a lo lejos. Una joven muchacha llamó la atención del castaño y empezaron una conversación que por la lejanía Sungmin no podía escuchar. Aun estando lejos podía ver cómo esa muchacha se comía con la mirada al vaquero sexy. A kilómetros se notaba que era una de las muchas moja bragas de Kyuhyun. Vio cómo la chica se acercaba peligrosamente al menor y por un momento pensó que se besarían, pero esta solo parecía contarle algo al oído. Algo que hizo sonreír a Kyuhyun.

Frunció el ceño ante tal escena, sin darse cuenta había bajado sus brazos y derramaba todo el maíz. Una gallina saltó a su brazo clavándole las garras. Lo sacudió intentando deshacerse del animal sin éxito. Por evitar pisar a otra gallina, perdió el equilibrio, cayó golpeándose la espalda, derramando el maíz que quedaba por su cuerpo y con 10 gallinas encima. Escuchaba risas. Genial. Vio que la muchacha con la que hablaba Kyuhyun se reía a carcajada limpia de él, pero lo que más lo enfureció fue ver que el castaño también reía en vez de ir y echarle una mano.

 Sungmin se levantó como pudo deshaciéndose de los animales que tenía encima. Tiró los baldes ya vacíos a un lado y con paso firme se metió a la casa para cambiarse.

Subiendo las escaleras se encontró con un Hyuk recién levantado.

-Wow ¿Apocalipsis de gallinas zombies?

-No estoy para tus bromas, apártate – lo empujó y subió a su cuarto.

El rubio recién levantado lo siguió.

-Hey hyung ¿qué ha pasado?

-Odio estar aquí, quiero irme. Eso pasa.

Eunhyuk espió por la ventana que daba al jardín trasero. Vio al vaquero que abrazaba a su hyung el día anterior con una atractiva chica en el corral. Sungmin le contó lo sucedido mientras se cambiaba de ropa.

-Y… ¿qué te molesta más, que esa muchacha estuviera coqueteando con Kyuhyun o que te cayeras por una estúpida gallina? – Su amigo no se andaba con rodeos – ¿Es bastante sexy, no crees?

-Cállate. Sé por dónde vas y no. No me importa quién coquetee con ese estúpido.

-¿Estás seguro? Todavía no me has explicado por qué los pillé ayer abrazaditos en la entrada. – dijo el rubio coloreando las mejillas de su amigo.

-Eso fue… solo… Yo me sentía mal y…

-Ya, no necesito más explicaciones, tus mejillas como tomates son suficientes – y carcajeándose huyó antes que el moreno lo matase. Le lanzó la camiseta limpia que estaba a punto de ponerse pero el cara de mono fue rápido y huyó antes de que le golpeara.



-¿Maltratando a tu pobre amigo otra vez? – Kyuhyun apareció en la puerta de su habitación alzando la camiseta del suelo - ¿Estás enojado conmigo? – Esa cara de culpa no le pegaba nada pero parecía sincero – digo... más de lo normal – esa sonrisa burlona sí era más suya, ya estaba tardando.

Sungmin le arrebató de las manos su camiseta y empezó a vestirse. No podía negar que estaba sonrojado por el hecho de que el otro lo viera medio desnudo. Un minuto más pronto y se lo encontraba en boxers.

-¿No te han dicho que es de mala educación entrar sin tocar la puerta o pedir permiso? – soltó cabreado al ver que el castaño entraba sin reparo a su cuarto, curioseando los dibujos colgados en la rosada pared e ignorando su pregunta.

-No ha cambiado nada 

Kyuhyun mostró una hermosa sonrisa nostálgica al ver aquel dibujo de un caballo azabache a orillas de un manantial, colgado en la pared rosa. Se quedó observándolo.

-Tú me lo regalaste. Tenías un gran talento pintando– sonrió al recordarlo.

-¿Tenía? Me ofendes hyung. Sigo siendo bueno y mejor aún- ‘’Hyung’’ El pelinegro sonrió y rodó los ojos por aquel tono egocéntrico que utilizó a propósito el menor – Te he hecho sonreír, ¿estoy perdonado? – puso ojos de cachorrito.

-Estúpido, no estaba enfadado contigo – rió por el comportamiento aniñado del otro – Bueno quizás un poquito… por no haberme ayudado – lo miró fingiendo enfado

-¡Iba a hacerlo! Pero te fuiste casi corriendo

-¿Qué esperabas? ¿Que me quedase a que te cansaras de reírte de mí? – Kyuhyun rió fuerte al recordar la escena, indignando al otro – ¡Estúpido! – lo golpeó con fuerza el brazo.

-Hyung reconoce que fue muy gracioso. Auch… – acarició donde había recibido el golpe. Su hyung era muy fuerte pero no podía parar de reír, acabó contagiando a Sungmin y pronto sus risas se unieron en una divertida melodía.

Suspiraron casi al mismo tiempo después de reír un rato. Kyuhyun se le acercó, sus rostros quedaron a escasos centímetros de distancia y Sungmin sintió que se le cortaba la respiración. El calor no tardó en invadir su cuerpo. Peligro.

 -Lo siento hyung, debí ayudarte – susurró, mirando esos labios acorazonados que pedían a gritos ser besados ¿Pero qué estaba pensando? No debía olvidar que era un hombre a quien tenía delante.

-No – soltó todo el aire que hasta ese entonces retenía – Soy yo quien lo siente y mucho – Vio la confusión en el rostro de Kyuhyun pero éste no tardó en darse cuenta a lo que se refería su mayor. Sungmin se disculpaba por haberse ido hace años sin despedirse y el menor vio un fuerte sentimiento de culpa en sus ojos.

-Tú no tuviste la culpa hyung, me enteré del shock que sufriste y aunque en ese entonces era un niño, supe entenderlo – atrapó entre sus dedos un rebelde mechón azabache del mayor y con delicadeza lo acomodó detrás de su oreja – No tienes que disculparte – sonrió intentando aliviarlo. Lo que Kyuhyun no supo fue que ese acto tan simple e inocente había tensado por completo a quien tenía en frente, dejándolo sin habla y con un fuerte color carmín en el rostro.

Un carraspeo los interrumpió haciéndolos mirar hacia la puerta del cuarto. Kangin se encontraba apoyado en el marco con una sonrisa en la cara. Las mejillas de Sungmin ardían.

-Siento interrumpir con mi llegada pero necesitaba entregarte esto Sungmin – el hombre sacó de detrás de su espalda una funda de guitarra negra – debía entregartela en las manos, fue esa tu orden.

-Gracias – la recibió y como acto reflejo se pasó el cinturón por la espalda. Se sentía completo con ella. – Creí que llegabas mañana –

-Tus padres adelantaron su viaje –

-¿Trajiste a Sungjin? – sus ojos se iluminaron al nombrar a su hermano y eso no pasó desapercibido por el castaño que observaba y escuchaba con atención.

-No, él se fue de vacaciones con la familia de un amigo –

-Tsk. Maldito crío con suerte – dijo, recordándoles que no le agradaba estar en ese lugar. Kangin rió.

-Estoy seguro que al final del verano no querrás irte de aquí – dijo el mayor de todos echándole una mirada insinuosa al vaquero que estaba detrás de Sungmin.

-Kangin! – Donghae irrumpió en el cuarto llamando la atención de los otros – Esto… siento interrumpir pero es una emergencia. Es Bandido, otra vez… -

Los cuatro salieron con prisa a ver al caballo. Como ya era de costumbre para los que trabajaban allí, Bandido se encontraba inquieto y furioso en la cuadra.

Kyuhyun se preparó con su yegua y cuerda en mano para entrar e intentar calmar a la bestia.

-Espera! Yo quiero intentarlo – Sungmin protestó ante la mirada de los demás. Miradas desconocidas lo analizaban, unos con burla y otros con curiosidad. Se dio cuenta de la cantidad de vaqueros que lo rodeaban y se sintió incómodo al ser el centro de atención

 -Será mejor que te mantengas al margen, es peligroso, déjaselo a los profesionales – la voz grave de un hombre muy apuesto y que casi le sacaba dos cabezas, lo frenó – Soy Siwon, mi especialidad es domar a estos animales y puedo decirte con seguridad que ni siquiera yo he conseguido hacer algo con este. Sin embargo, Kyuhyun ha demostrado ser más capaz con él – dijo con una sonrisa de orgullo y cariño hacia el nombrado.

-Un gusto Siwon, y te agradezco la preocupación pero es mi caballo. Quiero intentarlo. – el tono decidido acalló cualquier replica.

-Sungmin, Siwon tiene razón, por favor, no empieces con tus caprichos – dijo Kangin frunciendo el ceño

-Sungmin-ssi puede ser muy peligroso! – la voz preocupada de Donghae se dejó sonar – Kyu, di algo, ¿de verdad dejarás que lo haga?

Kyuhyun miró preocupado a los ojos avellana de Sungmin que a su vez le devolvió una mirada infranqueable. Pasaron unos segundos hasta que habló.

-Por supuesto – sonrió de lado sin dejar de mirarle – Será interesante –

Sungmin sabía que era otro desafío y cayó en la cuenta de lo que estaba a punto de hacer. Los murmullos no tardaron en aparecer. El pelinegro respiró con fuerza dispuesto  a entrar en la cuadra.

-Espera, ¿no quieres un caballo? –

-No, no es necesario – dejando a todos con la boca abierta por su respuesta, abrió el cercado de madera para entrar.

Bandido corría de aquí para allá por todo el lugar, relinchando de vez en cuando. Su semblante furioso asustaba a cualquiera. Nada más entrar, el caballo aumentó su furia relinchando con fuerza. Sungmin respiró hondo, la adrenalina empezó a correr por sus venas y el sudor frío por su sien.

‘’Vamos amigo, sabes quien soy’’ recitaba en su mente como una oración por su vida.
 Caminó con lentitud hasta posicionarse en el centro de la cuadra. El caballo empezó a cabalgar desbocado a su alrededor envolviéndolo en una nube circular de polvo. Kangin apretó la mandíbula con fuerza mientras los demás observaban con preocupación y curiosidad. Kyuhyun sonreía.

Sungmin se sentó en la arena cruzando las piernas, se pasó su guitarra por delante y la desenfundó. Bandido cabalgaba furioso a su alrededor como un tigre acorralando a su presa.

Empunhó el mástil y con delicadeza empezó a tocar una melodía que por el jaleo de la bestia apenas se escuchaba. Sus dedos se deslizaron con destreza por las cuerdas creando un maravilloso sonido. Cerró los ojos sumergiéndose en la canción mientras los demás se miraban perplejos por lo que hacía.
Pasados unos minutos el caballo aminoró el paso. Los murmuros se acallaron dejando que la hermosa melodía creada por aquel pelinegro se oyera con claridad.

Sungmin tocaba aquella canción mientras su mente viajaba muy lejos.

-Waaaaa Sungmin-hyung sabe montar tan bien- el niño de cabellos castaños observaba con asombro al otro niño de cabellos negro azabache que cabalgaba con facilidad aquel semental recién obsequiado. 

-Algún día seré tan bueno como tú hyung – decía con el brillo de la ilusión en los ojos

El pequeño jinete montaba a lomos de su hermoso caballo nuevo, con la felicidad en el rostro mientras el viento acariciaba sus mechones oscuros. Un movimiento brusco provocó que perdiera el equilibro y cayera del animal. Las lágrimas no tardaron en surcar sus mejillas sonrosadas.

-Hyung! ¿Estás bien? – le ayudó a levantarse pero el otro solo sollozaba acariciando su brazo lastimado. Por suerte la caída no fue grave.

-N-no s-soy tan b-ueno – decía entre hipidos

-No digas eso! – el tono fuerte del castaño lo hizo elevar su mirada cristalina ya que aunque el otro fuese menor, este le superaba en altura – jamás digas que no eres bueno en algo hyung, fue culpa de ese estúpido caballo, no sabe obedecerte – aquellas palabras inocentes de su menor le arrancaron una sonrisa divertida -¿Te digo un secreto? – dijo llenando de curiosidad el corazón infantil del más bajito – Te ves muy lindo cuando sonríes hyung – susurró estremeciendo el cuerpito menudo del pelinegro y sonrojando sus mejillas porcelana. 

Los suaves labios del más alto se posaron con un ligero pero dulce tacto sobre los suyos, aumentando su ritmo cardíaco de sobre manera. Se separaron con delicadeza.

-No llores, si? -

Sonrió, sin dejar de tocar, por aquel recuerdo fugaz del primer día en que montó a Bandido hasta que un ligero toque en su hombro lo despertó. Abrió los ojos y se encontró con el hocico de su caballo dándole suaves toques en el hombro, totalmente calmado. Estiró su mano para acariciarlo.

-Yo también te eché de menos amigo -

Su corazón latía desbocado, pero no estaba seguro si era por Bandido o por aquel niño que le robó su primer beso y que ahora se había convertido en un joven maduro y apuesto que lo sacudía por dentro y despertaba sensaciones que jamás había experimentado. Elevó la mirada y ahí estaba, tan atrayente como un vaso de agua en medio del desierto y tan indescifrable como un misterio, la mirada del que empezaba a gobernar sus pensamientos lo observaba solo a él y sin darse cuenta empezó a caer en ella, sin escapatoria, sin salida. 



 



1 comentario:

  1. Después de meses actualizas ;D

    Me encanto este CAP.
    Tu sabes, Min pelinegro, Kyu con vaqueros y camiseta ajustada, Min celoso, ellos besandose de nenes ~ So sweet <3

    ResponderEliminar