Titulo del fic: No te vayas...
Pareja: EunHae
Autora: Mimi
Tipo: Yaoi
Clasificacion: RG
Genero: Angst
Comentario de la Autora: Un día tendré la razón del porque solo hago angst del EunHae y mira que me gusta la couple ;3; -huye de los golpes-
No te vayas...
El murmullo de la gente se unía como banda sonora por el
ruido material del lugar. La voz femenina a través del altavoz no paraba de
hablar y anunciar las próximas salidas y llegadas. Gente se empezaba a acumular
en la sala principal esperando a sus seres queridos o a sus propios trenes para
marchar a algún lugar lejano. Un muchacho de cabellera castaña entro corriendo
en la sala principal de aquella estación.
El tren con destino a Hong Kong partirá de inmediato
La sangre se le congelo en ese mismo momento. Se quedó
quieto como la gente comenzaba a salir al exterior a coger sus respectivos
trenes. Y el corrió. Corrió lo más rápido que sus piernas le dejaban, topándose
con gente que se metía en medio de su camino y rechistaba. Cogió aliento
enfrente de la pantallita donde se ubicaban cada una de las líneas. Desesperado
buscaba su meta y… ¡bingo! Allí estaba.
-C4… ¡En 5 minutos!
Sus piernas volvieron a moverse saliendo por fin al exterior
de la estación esquivando toda aquella gente que se encontraba en las vías. Su
meta estaba al otro lado y falto poco para que su mente le dirigiera hacia las
vías y saltarlas hasta llegar al otro lado, pero diviso a un lado las escaleras
que llevaban hacia allí. Corrió hacia ellas como si fueran a desaparecer en
cualquier momento y cruzo a la vía de al lado esquivando toda la gente que
había allí. Aquel castaño se paró en seco buscando una cabellera rubia entre
toda aquella gente que se acumulaba mas a su alrededor quitándole poco a poco
la visión, pero de pronto lo encontró, aquel hombre del que estaba enamorado
desde hace años se encontraba allí, sentado en uno de los bancos con sus
maletas.
-Hyuk…-susurro y sus piernas empezaron a correr hacia
aquella dirección apartando a la gente que se cruzaba en su camino- ¡Hyukjae!-
aquel rubio se levantó de su banco cogiendo su maleta caminando hasta su vagón
del tren- ¡Hyuk! ¡Hyukjae espera! ¡Espera por favor!-grito desesperado.
El rubio de paro en seco girándose sobre su propio eje por
aquello gritos que lo llamaban de una forma desesperada. Ambos finalmente se
encontraban cara a cara callados mientras el castaño recuperaba el aliento.
-D-Donghae…¿Qué haces aquí?-susurro Hyuk
-¡Piensas que dejándome dormido no vendría a retenerte!
¡Acaso eres idiota maldito mono!- grito mientras sus ojos empezaban a
humedecerse
-Donghae…no deberías haber venido…
-¡Cállate estúpido!- suspiro intentando relajarse, pero este
no lo conseguía. Sus lágrimas empezaron a resbalarse por sus rojas mejillas-
Hyuk, no te vayas…
-Sabes que necesito irme Hae, es necesidad…
-Te puedes quedar conmigo, yo te ayudaría Hyuk-dijo entre
hipidos quitándose sus lágrimas- ¿Qué haría yo sin ti? Te amo demasiado Hyuk no
quiero estar solo sin ti…
-Hae…
Y es que el rubio debería marchar a su nuevo país por causas
de trabajo y necesidad que se le ofrecieron no hace mucho de un mes. Dejar a su
amor atrás no era algo que se encontraba en sus futuros planes y aunque le dolía
debería marchar y comenzar una nueva vida sin él. Toda su familia se mudó hacia
China no hace mucho de 6 meses y ahora era su turno de marchar también, podría
ser que volviera a Corea junto a su amado pez o quizás se quedaría allí
olvidando todo su pasado…
Un nuevo aviso de escucho por el audífono de aquella
estación de tren avisando de que el tren partida de inmediato. Todos los
pasajeros se empezaron a subir en sus respectivos vagones, todos menos aquella
pareja que se seguía mirando intentando convencerse mutuamente con una simple
mirada.
-Donghae, debo marcharme…mi tren sal…
Y el castaño callo sus palabras con un tierno beso en los
labios del rubio. Sus lágrimas se hicieron más abundantes y el rubio decidió
acompañarlo. Ambos lloraban cogidos de las manos sin soltarse y un nuevo aviso
se escuchó por todo el lugar. Hyuk se deshizo del agarre y cogiendo sus maletas
en peso subió al vagón del tren intentando no llevar su mirada hacia atrás y
encontrarse a su gran amor. La puerta de su vagón se cerró separándolos a ambos
y el sonido de tren poniéndose en marcha se hizo presente.
Donghae al ver como el tren se ponía en marcha decidió
correr detrás de él como si sus finas manos pudieran pararlo y que le
devolvieran al amor de su vida y todo esto lo pudo ver el rubio, quien veía por la ventanilla al quien le había dado sus
mejores años corriendo y derramando gotitas de agua saladas que desaparecían en
su clavícula y también pudo ver como se paraba al acabarse el asfalto
derramando más lágrimas de desesperación.
Desde aquel día nunca se volvieron a ver…
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