martes, 29 de octubre de 2013

[Kyumin] Desde que te conocí.

Titulo del fic: Desde que te conocí
Pareja: KyuMin
Autora: KyuHyunmina ✩.
Tipo: Yaoi
Clasificacion: RN 17
Genero: Drama
Comentario de la Autora: Espero que les guste el fic. Lo hize en un momento de inspiración, lol. ¡Ahora a leer !



Capitulo 1

Sungmin (El comenzar de cero)

Hoy me encuentro con mi madre en el cementerio. Hoy se cumplen 5 años de la muerte del viejo. 5 años de dejarnos solos. 5 años en el que sonreír con entusiasmo y estresarme por elegir su regalo el día del padre era lo más deprimente. 5 años sin su típico chiste de “Sungmin hijo, cuando quieras traer una chico para. . .bueno ya sabes, no dudes en decírmelo así llevo a tu madre al cine o cualquier lugar para dejarlos solos”.

¿Escucharon esa frase de “Tu mejor amigo es tu padre/madre porque puedes confiar plenamente en ellos sin ser juzgado y hagas lo que hagas siempre serás perdonado y recibido con los brazos abiertos”.No es que quiera decir que a mi madre la amo menos o tengo preferencias. Es solo que con el viejo compartí algo que con ella no. Un secreto el cual tenía miedo a afrontar y decirlo al mundo.

Fue hace tres años antes de su muerte. Recuerdo perfectamente como se lo dije. Recuerdo que tenia miedo, temblaba y solo quería que el piso se abriera y me tragara.

~FlashBack~

El viejo estaba sentado en el sofá en frente del televisor gritando los goles de su equipo de fútbol favorito y de ves en cuando soltaba una agresividad por no obtener buenos resultados. Yo estaba a su lado, solo que no me interesaba en lo mas mínimo el fútbol u otro deporte. Tenía la vista concentrada en aquella novela de autor Anónimo.

Se trataba de dos primos, un hombre y una mujer, que se enamoraban el uno del otro, pero nadie estaba de acuerdo con sus sentimientos. Nadie lo aprobaba. Su propia familia los odiaban, sus amigos se alejaban de ellos y los despreciaban. Era algo que no entendía ¿Por qué no puede ser aceptado el que dos personas se amen? Mas allá de que sean primos o. . .personas del mismo sexo. . .

-Debo salir y hacer algunas compras que me faltan para la cena. Mientras tanto, Min ¿puedes lavar las verduras e ir cortándolas en trozos pequeños?-  dijo elevando la voz mi madre desde la cocina.

-Claro, lo haré-

Deje el libro sobre la parte del sofá en que estaba sentado y me levante para dirigirme a la cocina.

-No le des esa clase de trabajos a un hombre, eso es tarea de mujeres- se apresuro en decir el viejo.

-No me molesta tener que hacerlo. Mamá tú ve, yo me encargo de las verduras-

-Muchas gracias Min, tú siempre me ayudas. Voy a ir saliendo. ¡Ah, me olvidaba! No te olvides que después de cortarlas tienes que. . .-

-Tengo que ponerlas a hervir, lo sé mamá-

-Sungmin tu eres un chico muy inteligente. La chica que te tendrá como esposo será muy afortunada- sonrió. Me dio un beso en la mejilla. Tomo su bolso, abrió la puerta y se fue.

Escuchar eso me entristeció. Sentí que le estaba fallando a mi madre, que lo que ella pensaba que era lo mejor para mi, era lo que me torturaba cada día.

Agradecí que en ese momento el viejo este tan concentrado en su partido porque mi rostro detonaba tristeza muy notoria en ese momento.
Me remangué la camiseta y me dispuse a lavar las verduras una por una.

-Sungmin. . .- escuche decir al viejo.

-¿Qué pasa?-  dije aun con la vista en lo que hacia.

-¿Eres gay?-

El ruido del agua cayendo sobre las verduras y los que relataban el partido era lo único que se escuchaba en casa. Deje lo que estaba haciendo. Mis manos estaban quietas. Todo yo lo estaba. Sentí un revoltijo en mi estomago y tragaba con dificultad. Mi lengua estaba tan enredada que no sabía si podía atinar a decir algo en ese momento. Hice un esfuerzo para tratar de aparentar que estaba tranquilo y lo mas relajado.

-¿P-porque sales con esas bromas?- dije continuando con lo que hacia y forzándome a estar bien.

-¿Piensas que es una broma?-

~Fin del FlashBack~

-Vamos a casa Min, se hace tarde y esta empezando a refrescar-

Mi madre juntaba sus brazos alrededor de ella misma, abrazándose en señal de la ventisca que hacia.

-Solo un poco mas. . .por favor-

No podía despegar mi mirada de la tumba. Miles de recuerdos me venían a la mente. Mi madre no dijo más y me acompaño unos minutos mas a pesar del frío que se tornaba.

Pasando el tiempo nos marchamos, no sin antes depositar la flor que teníamos para él.

Una vez en casa mi madre fue a preparar chocolate caliente y calentarnos del frío que hacia afuera.

-Toma, te hará bien-

-Gracias-

-Min, sé que no es el momento indicado para decir esto. Pero ya ha pasado varios días y no quiero dejar pasar ninguno más. No se si esta noticia te alegre o no, pero creeme que me ah ayudado bastante-

De la taza salía un vapor humeante. Tome un sorbo y como siempre, las cosas que mi madre prepara son deliciosas.

-¿Qué es lo que pasa?-

-Min yo. . .eh estado saliendo con alguien hace un tiempo y todo ese tiempo me sirvió para recomponerme. Él es un hombre realmente maravilloso, gentil y trabajador. Tiene un hijo con el que podrías llevarte bien, aunque es menor que tú. Podrías enseñarle algunas cosas ya que esta terminando su último año en la secundaria y tu estas entrando a la universidad. El punto es que nos conocemos bastante bien y. . .-

-Dilo de una vez-

-Mañana nos iremos a vivir con él-

¿Me estaba hablando en serio? ¿Así de la nada me salía con esto? Me sentía frustrado, enfadado, es como si hubiera querido olvidar todo lo vivido antes con el viejo.

-Te olvidaste de él tan fácil-

Deje mi taza  con el delicioso liquido dulce que contenía por la mitad en la pequeña mesita que estaba en frente de ese sofá y me dispuse a subir las escaleras hacia mi cuarto.

-¡No estoy reemplazando a tu padre! Los buenos y malos momentos que vivimos con él nadie podrá cambiarlo ni borrarlo, permanecen en nosotros siempre. Pero Sungmin entiendeme, ¡tenemos que seguir adelante!-

-¿Entonces quien me entiende a mi? Llego de la tumba de ver al viejo y me sales con que mañana nos vamos a vivir con un desconocido y su hijo. ¿Quieres que sonría y te diga “estoy tan feliz por ti. Por fin tendré un hermanito menor con quien jugar”?-

-Solo me hubiera gustado que digas “Estoy feliz por ti”-

Mi madre se marcho hacia su habitación dejándome a medias de las escaleras. Realmente no sabía ni que pensar.


Capitulo 2

Sungmin (Aprender a convivir con extraños)

-¿Es enserio todo lo que me estas diciendo?-  Salto emocionada

-Si. No te digo que tendré una sonrisa pero voy a intentar llevarme bien con ellos-

-Min realmente. . .-

Mi madre se acerco a mí y me abrazo. La noche anterior estuve pensando seriamente todo lo que había dicho. La ausencia del viejo era algo que nunca nadie iba a poder llenar pero ver a mi madre triste, melancólica y sola en casa era algo que me mataba.

Estoy creciendo y aunque me duela decirlo, no estaré por siempre con ella. No quiero que se quede sola si puede compartir su vida con alguien que la quiera. Esto. . .lo hago por ella.

-No digas nada. Ya empaque mis cosas así que cuando me digas nos iremos-

Voltee, subí cada escalón hasta llegar al final y entre a mi habitación. Esa habitación, como la iba a extrañar


-¡Sungmin baja con tus cosas! ¡Ya llego el auto a buscarnos!-

-¡Voy!-

Baje las escaleras con dos valijas y una mochila. Era hora de irse.

-¿No te estas olvidando nada cierto? ¿Tu ropa interior? ¿Tu cepillo de dientes? ¿Tu inhalador para el asma?-

-No soy un bebé, tengo todo lo que necesito. Vámonos o me arrepentiré-

Mi madre se acerco a la puerta y la abrió para darnos paso a la salida. Tomamos nuestras respectivas cosas y salimos. El taxista coloco nuestras cosas en la parte trasera y nos abrió la puerta para entrar.

Una vez adentro el auto arranco. Desde la ventana veía como la casa que compartimos una ves los tres desaparecía con ese cartel de “Vendido”. Suspire y mire al frente. ¿Me podría acostumbrar a lo nuevo que se venia? ¿A las personas que pronto conoceré? ¿Serán buenos conmigo?. Eso y miles de preguntas rondaban por mi cabeza hasta que la voz de mi madre se hizo presente.

-¡Casi me olvidaba! Min. . .¿¡El señor orejas!? ¿¡Lo llevas contigo!?-

-¿¡Que!?-

-El señor orejas. El peluche de conejo rosa que te regalo tu padre-

Escuche al chofer reír un poco para después toser y tratar de no ser maleducado. Mis mejillas se pusieron coloradas, estaba seguro por que sentía la cara arder de la vergüenza.

El señor orejas era un regalo que el viejo me había echo a los 8 años y obviamente aun lo tenia y lo llevaba en la mochila. Pero no iba a decirlo delante de ellos. No si quería que me trataran como un adulto en ves de un bebé.

-¡Mamá!-  dije con las mejillas un poco hinchadas  –Te digo que ya no soy un bebé. Ese conejo se perdió hace tiempo-

-Creí que todavía lo conservabas, perdón Min. A veces olvido que estas creciendo, o simplemente no quiero reconocerlo

No respondí y mire hacia la ventana. De nuevo esas preguntas rondaban mi cabeza. Para no pensar más, preferí dormir todo el camino hasta llegar. Si, dormir era lo mejor.


Sentí a alguien sacudirme el brazo seguido de su voz. Era ella.

-Min, Min despierta, hemos llegado-

Me frote un poco los ojos y abrí la puerta del taxi. Nuestras cosas ya estaban afuera.

Dirigí mi mirada hacia la nueva casa y era un poco más grande que la nuestra. Tenia mas ventanas eso si y una puerta un poco mas grande y de madera.

-¿Es aquí?-  dije sorprendido.

-Esta es la casa de los Cho. Veras que son muy amables.-

-¿Amables?-  dije marcando la “s” del final cuando lo recordé  -Ah, es cierto que tiene un hijo-

Seguramente a él tampoco le hace una buena idea que su padre conviva con otra familia así de la nada. Tal vez en eso coincidíamos y podíamos llevarnos bien compartiendo opiniones.

 Nos dirigimos hacia la puerta y mi madre toco el timbre. A los segundos tenia a un señor en frente mío.









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